La evolución de la escritura

En La primera historia de la Historia, contamos la gran aventura de Eva, la mujer que transmitió la primera narración del mundo.

Eva inició una corriente infinita que ha ido pasando de una generación a otra y que llega hasta nuestro taller de escritura. Gracias a la narrativa oral, el conocimiento de las personas podía atravesar el tiempo. Las formas de recolectar, de cosechar y de cazar eran más fáciles de recordar y memorizar si tenían una estructura básica: un principio, un desarrollo y un fin. De este modo tan —aparentemente— sencillo, nuestra especie evolucionó con inusitada rapidez. La sabiduría y la experiencia se podían transmitir; la pasión, el odio, el amor y la imaginación también. Nacieron las leyendas, las cosmogonías, los poemas de amor.

Llegó un momento en la Historia que ya eran demasiados los conocimientos y muy acelerada la progresión que generaba el saber; no se podía abarcar tanto por unas cuantas personas, era necesario fijarlos en símbolos que a su vez estuvieran en objetos: había nacido la escritura. Con ella, la escritura creativa, el modo más fiel de aproximarnos a una civilización, a sus logros y temores, a sus anhelos y forma de ver la existencia.

talleres escritura creativa en malaga

Al principio, la escritura fue propiedad de la casta sacerdotal: era una herramienta demasiado poderosa. Tras unos cuantos miles de años —y tras muchas luchas contra el poder establecido, nunca olvidemos esto, escribir y leer nos ha hecho libres—, paulatinamente se generalizó su uso, hasta llegar a la invención de la imprenta, que definitivamente popularizó la divulgación de la tecnología y la difusión de ideas. Pronto, muchas personas dejaron de escuchar para comenzar a leer y junto a increíbles revelaciones teológicas o técnicas, aprendieron a emocionarse o entretenerse con relatos, poemas, novelas, todas ellas transportadas con facilidad en ese objeto tan maravilloso llamado libro. Aquella primera historia que relató nuestra antepasada se multiplicó hasta el infinito y en todos nosotros pervive ese afán por contar, por compartir; en definitiva, por ser humanos. Y por esto es tan bonito un taller de escritura, porque es un punto de encuentro entre historias y entre personas deseosas de contarlas y escucharlas.

En la actualidad, la invención de internet ha dado un renovado impulso a la escritura y a la difusión de las ideas y el conocimiento. Vivimos un momento maravilloso en el que todos podemos difundir lo que pensamos o sentimos: por eso, es muy importante que sepamos cómo transmitir mejor nuestras ideas y es por ello que escribo estas líneas, para contribuir modestamente a que nuestro inabarcable río de historias fluya con textos dinámicos y bien desarrollados. Aprender a expresarse de forma adecuada es una necesidad y compartir estos conocimientos es una obligación, porque toda persona que piense que quiere decir algo es importante.

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: detalle de fachada del Convento de la Aurora y Divina Providencia de las RR. MM. Dominicas, c/ Andrés Pérez, Málaga).

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Publicado el 7 mayo, 2015 en Curiosidades literarias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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