Tren de lejanía, de Ana Gómez Perea

FOTO RELATO TREN DE LEJANÍA

Ahí está, como cada tarde a las veinte y treinta y cinco.
A veces pienso que escucha los latidos de mi corazón, mientras imagino  mil presentaciones distintas.
Por lo general, nos apañamos bastante bien para coincidir en el mismo vagón, y somos unos virtuosos en el arte de ignorarnos.
A ella le gusta Cortázar.
Los dos sabemos que no estamos leyendo, pero le toca mirarme.
Cuando pase la página, será mi turno, y esta vez aprovecharé mis cuarenta y siete segundos, para recorrer los lunares de su cara, besarle los ojos y acunarme en su pecho.
Mañana le diré que la magdalena de Proust me agota, que no quiero buscar el tiempo perdido, que es mejor vivirlo con ella; que mi parada no es la última, que cada día tengo que hacer trasbordo para coger la línea que me lleva a mi casa, y que los deseos prisioneros terminarán viajando en vagones vacíos.
Mañana, se lo diré mañana.

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Publicado el 5 noviembre, 2015 en Textos de alumnas/os y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Genial Ana

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