Neco, de Silvana Centurión

Gato-negroSilvana

La puerta de la habitación está entornada. Ella busca su sombra, lo ve; se le aparece a menudo.

Marina sale desde muy temprano a trabajar , por lo general come en la calle, comida chatarra. Al regresar de su trabajo, tarde ya, se quita la ropa oscura y elegante, se pone cómoda con su bata larga, todo estaría magnífico si no fuera por su perturbador visitante.
Los fines de semana coge sus lienzos y se va a los jardines  en busca de inspiración; pero al caer la noche no le queda otra que regresar a su oscura y húmeda habitación. Su piso es pequeño, con poca luz, decorado con algunos de sus pintorescos cuadros. No alcanza para alegrar el ambiente: piensa en cambiar las bombillas y también las lámparas.

La presencia de aquel animal negro le  tenía atormentada: una noche Marina se despierta, asustada, mojada en sudor. Se sienta en la cama: su sueño parecía real, tal vez era una visión. Él estaba ahí, sus ojos brillantes como dos canicas: el gato negro saltó por la ventana y subió a la cama; ella encendió la luz, miró a su entorno y todo estaba en su lugar, la ventana cerrada… pero el gato parecía real.

Marina quiso terminar con aquella pesadilla: bajó a la biblioteca y buscó historias sobre pesadillas, sueños con gatos y sombras.
En unos de los libros comentaba que soñar con sombras era el mal que te perseguía. Encontró muchos libros “El hombre de capa negra”, “La mano negra”, “Sueños de gatos“, “Los colores y su significado”; Marina llegó a pensar que el gato era un embrujo de aquel lugar.

Así qué buscó un nuevo piso con luz,  ¡con mucha luz! Compró un abrigo rojo y un vestido azul eléctrico. En su nueva cocina, comenzó a descubrir el arte culinario, hasta un delantal de lunares rosa vistió por las noches. Su nuevo piso olía a pino y canela, ella había recuperado la paz pero se sentía sola; necesitaba compartir con alguien aquel giro bonito de su vida.

Al ir al trabajo una mañana se encontró con él, escondido bajo el coche: pequeño, indefenso y de hermoso pelaje, fue así que conoció a su compañero de piso al que llamó Neco, que significa gato en japonés.

(ilustración de la autora).

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Publicado el 16 diciembre, 2015 en Blog, Textos de alumnas/os y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Claudia Centurión

    Muy buena historia, me gusto mucho que haya decidido a cambiar la protagonista del cuento. Es así, cuando nos re inventamos. Gracias

    Me gusta

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