Dos profesores, de Lola Gallego

pizarra

Viernes , 2 de octubre

El profesor era, como en España venimos a decir, de estatura mediana. Ni bajo ni alto, sino todo lo contario.

Nos recibió el primer día del taller con una sonrisa ancha en la boca y la mirada iluminada, como estrellas titilantes detrás de sus ojos negros.

Tez morena y cabello oscuro, portaba la alegría encima con la naturalidad de quien viste una camiseta de algodón blanco.

–Me llamo Jonatan, –dijo en pie, con el cuerpo erguido y hacia delante como si fuera a iniciar una danza.

Intenté entonces imaginármelo bailando unas sevillanas; sacando pecho y levantando los brazos como hacen los toreros cuando invitan al toro después de rematar un pase. Se notaba que le gustaba gustar

—Garbo andaluz, – pensé.

Las dos horas del taller se pasaron en presentaciones y en las explicaciones del profe sobre la estructura narrativa de la película Pretty Woman. La verdad, nunca hubiera pensado que esa película tuviera alguna estructura de algo, y mucho menos narrativa. Claro que luego resultaría que todo tiene estructura narrativa aunque no lo parezca. Y a veces parece ser que el que menos lo sospecha es el mismísimo escritor. A no ser que vaya a un taller de escritura, claro.

Jonatan nos despidió con el encargo de escribir un relato con encabezamiento, nudo, desenlace, dos protagonistas, ocho secundarios, cinco ambientes diferentes y todo de todo en ¡3 líneas! No se, me he agobiado. Nunca había escrito tanto, creo que por lo menos me van a sobrar dos líneas; ya veré como las relleno.

Viernes, 9 de octubre

Este taller de literatura empieza a resultarme un poco extraño, la verdad. Hoy se ha presentado el profesor con un aspecto muy raro. Parecía otro. De hecho, yo creo que ha crecido unos cuantos centímetros más desde la semana pasada. El estirón ha debido de acontecer de un día para otro y pillarle desprevenido, porque se ve que el cuerpo todavía no lo ha encajado bien; camina un poco encorvado. Tampoco le ha debido de dar mucho la luz estos días porque está un poco más pálido. Pálido en general. Es decir, están más pálidos los ojos, el pelo y la piel. Yo hasta diría que tienen otro color.

El caso es que se ha presentado dicharachero y con una mirada, por momentos, burlona. Cuando habla, su cuerpo se mueve como si hablara también. Un pequeño baile. Pero no, hoy ya no le veo bailando unas sevillanas. No le acompaña el cuerpo torero. Le imagino más bien bailando una danza rusa, vestido con unos pantalones bombachos y botas altas negras, como lo hacían en la película de Woody Allen “La última noche de Boris Grushenko”.

Ahora que lo pienso, hay algo en el profe que me recuerda a Woody Allen. Algo que tiene que ver con su humor y con su aspecto divertido. O quizás sea ese punto de ausencia que hoy le he descubierto cuando escucha. Tienes la sensación de que observa todo como si estuviera sentado en la butaca de un cine mirando al escenario, escondido detrás de su inteligente mirada.

Pero lo que me ha dejado más atónita del profe hoy, es su empeño en que le llamemos Augusto. Entre mis compañeros, nos mirábamos los unos a los otros de reojo y no nos hemos atrevido a llevarle la contraria. Pero una de las compañeras, sin darse cuenta, le ha llamado Jonatan y por un momento se podía cortar el aire con un cuchillo. El profe se quedó mirando a Nina con los ojos fuera de las órbitas y súbitamente empezó a golpear la mesa con el puño gritando fuera de si:

– ¡Me llamo Augusto, me llamo Augusto! Yo no soy Jonatan. ¡Jonatan no existe!

Ha sido un momento de una gran tensión. Menos mal que Virginia se acercó a él con mucha serenidad y le pasó el brazo por el hombro calmándole.

Al final, el tiempo se ha pasado mientras leíamos los relatos que nos encargó la semana pasada, aunque nadie ha logrado llenar las tres líneas de texto. Otra vez ha mencionado la película Pretty Woman para explicar algo de los personajes en la estructura de la novela. No se, yo creo que se ha quedado enganchado por algo con Pretty Woman…

Me he ido del taller un poco preocupada. Es todo muy raro. Pero lo más raro va a ser cuando la semana que viene el profe venga disfrazado de chaqué y nos diga que se llama Rodolfo.

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Publicado el 2 febrero, 2016 en Blog, Textos de alumnas/os y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Lola , Lola, LOLAAAA . Tu si que vales, has clavado a Jonatan

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