Naturaleza muerta, de Marga Dorao

natura

Eugenio apagó la televisión y, muy quieto, contempló como el infinito de la pantalla se veía interrumpido por las ascuas de su último cigarrillo. Lentamente, se levantó, fue a la cocina y vació la vida de su cenicero. Arrastró los pies hasta su habitación, se desnudó y abrazó a la almohada entregándose, sumiso, a su destino.

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Publicado el 6 abril, 2016 en Blog, Textos de alumnas/os y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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