Archivo de la categoría: Técnicas narrativas

¿Para qué sirve la Escaleta narrativa?

Escaleta Taller escritura creativa Málaga

El recurso de la escaleta, podría parecerse a una escalera, la cual está dividida en peldaños que nos ayudan a subir y bajar a nuestro antojo. En este caso, la escaleta es un resumen de la historia de forma muy específico y a su vez dividido, como los peldaños.

Podría parecerse, si ponemos un ejemplo para que nos ayude, a los Storyboard que se utiliza en los guiones gráficos, pero aquí, cada escena debemos de contarla. De forma muy escueta, para que así podamos ver a la perfección las ACCIONES de los personajes.

¿Para qué nos sirve?

Todo esto nos va a servir para ver con claridad, qué acciones no nos interesa. Qué peso tienen los personajes secundarios, incluir momentos de tensión…

En un principio nos puede resultar una pesadez, pero tenemos que recordar que, no sólo de la creatividad vive el artista. Cuando conseguimos depurar mucho más las acciones, los diálogos y le quitamos al texto, toda la estructura sobrante; le dotamos de una maravillosa fluidez.

Un consejo que intentamos inculcar en nuestros talleres de escritura creativa, que al principio, si somos un poco mañosos, podemos dividir en bloques y dibujar bocetos de nuestros personajes en cada situación (recuerda que es sólo para uso personal) para ver con más claridad lo que queremos contar en realidad.

 

Artículo redactado por Jonatan Santos, monitor de los talleres Mitad Doble.

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¿Cómo se narra en tercera persona?

Comenzamos con este post una serie que nos permitirá conocer con detalle los diferentes puntos de vista desde los que podemos contar una historia. Vamos a empezar por la narración en tercera persona, la más usada de todas.

Cuando una persona inscrita en el taller de escritura nos pregunta qué tipo de punto de vista usar al escribir un texto, se suele hablar largo y tendido sobre el más habitual: el punto de vista desde la tercera persona.

La narración en tercera persona es el tipo más usado de narración, ya que tiene muchas ventajas: la información se puede graduar y controlar como nosotros queramos a la par que tiene una alta presunción de objetividad. Su principal inconveniente es justamente éste, que un exceso de objetividad produzca sensación de frialdad y lejanía respecto a lo que acontece en el texto. Es el tipo de narración que más recomendamos practicar en el taller de escritura.

Existen varios tipos de narración en tercera persona, según el grado de conocimiento de todo lo que pasa (u omniscencia) que asumamos al narrar:

Narración omnisciente: el narrador informa de lo que pasa, ha pasado y pasará, se mueve libremente por el tiempo y el espacio, entra dentro de la mente de los personajes, sabe de sus motivaciones, hace reflexiones generales y expresa su tesis, de un modo directo o indirecto. Es el modo más habitual de la novela y un grandísimo porcentaje de obras maestras están escritas en este punto de vista. Como ejemplo, tenemos El Quijote:

En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

(Miguel de Cervantes, Las aventuras de Don Quijote de la Mancha, capítulo I, Primera Parte)

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Narración limitada: Hay argumentos que demandan un punto de vista en tercera persona sin que el narrador tenga el poder absoluto del omnisciente; por ello renuncia a ciertos poderes, habitualmente para favorecer la intriga o algún personaje del texto, en especial del protagonista. El tipo más habitual de narrador limitado es aquel donde sólo entra en la mente y las reflexiones del protagonista sin entrar en el interior de los demás personajes, resaltando así la importancia del personaje central de la historia. Este tipo de narrador es muy usado en novela policíaca y de misterio, donde vamos descubriendo con el protagonista los entresijos del caso:

Jadeando aún por la carrera y sin saber que pensaría el comisario de todo esto, el sargento Arniles se detuvo. Se ajustó la correa del pantalón: últimamente estaba adelgazando demasiado, la ropa se le escurría. Pensó en que pasaría si entrase en aquel antro hostil y a la orden de “¡Policía!” todos le mirasen cariacontencidos y en ese momento se le bajaran los pantalones. Suspiró y empujó el portón oxidado, plagado de grafittis obscenos. Para su sorpresa, dentro no había casi nadie, sólo una pareja de jóvenes, tan acaramelados como ajenos al resto del mundo. “Arniles, te la han vuelto a pegar”, se dijo a sí mismo.

– Narración objetiva: Es un tipo especial de narrador limitado, consistente en narrar sólo los hechos, sin entrar en el interior de ningún personaje: intenta ser un testigo de lo que ocurre y da una excelente presunción de veracidad a lo que se cuenta así:

Jadeando aún por la carrera, el sargento Arniles se detuvo. Tomó algo de aire para entrar: se ajustó la correa del pantalón, suspiró y empujó el portón oxidado, plagado de grafittis obscenos. Dentro no había casi nadie, sólo una pareja de jóvenes, tan acaramelados como ajenos al resto del mundo. Arniles expresó su desagrado con una mueca: allí no había nada que rascar.

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: Frase de Jorge Guillén en c/Pozos Dulces, Málaga).

La narración en primera persona

La narración en primera persona se produce cuando quien cuenta la historia es un personaje de la misma. Otorga al texto complicidad con el lector, sensación de confidencialidad y presunción de sinceridad. Como inconveniente, puede resultar excesivamente subjetiva. Recomendamos mucho su práctica en el taller de escritura, pues es una herramienta muy útil para expresar sentimientos y confidencias.

La narración en primera persona se divide en los siguientes tipos:

– narración central: El narrador es el protagonista de la historia. Si decidimos por ejemplo escribir un texto sobre Cleopatra, el texto podría empezar así:

Hay quien dice que soy una mujer hermosa y terrible, capaz de cualquier cosa por mantener el poder; otros, que soy una víctima del ambicioso poder de Roma, que no conoce límites ni respeta nada. Nadie parece saber la verdad: sencillamente, soy una mujer inteligente en un mundo de hombres, que encontró el amor y lo perdió enseguida. Soy Cleopatra, reina de Egipto, y os voy a contar la historia de mi vida.

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– narración periférica: El narrador es un personaje de la historia, pero no es el protagonista. Sigamos con el ejemplo de Cleopatra: vemos cómo cambia el enfoque si la historia la cuenta Julio César:

Voy a hablaros en estas páginas de la mujer más fascinante que conocí: Cleopatra, reina de Egipto. No encontré, en mis aventuras y conquistas por todo el mundo, una mujer más hechicera, más seductora y menos apasionada que Cleopatra, una serpiente de sangre gélida y besos de fuego, tan brilllante como provocadora.

Un ejemplo perfecto para este tipo de narrador es el Nuevo Testamento, donde los evangelistas cuentan la Pasión de Jesús desde sus respectivas posiciones periféricas en el relato; uniendo sus testimonios, tenemos una espléndida visión de lo que ocurrió, objetiva y subjetiva a partes iguales.

narración testigo: El narrador es alguien que está dentro de la historia pero no participa en ella. Escuchemos a un esclavo doméstico de Cleopatra:

Mi edad es avanzada, mi nombre no es relevante, pues la Historia no concede líneas de piedra a los siervos: sólo importa que estuve desde que nací cerca de la reina de Egipto, Cleopatra y es su historia la que voy a contaros…

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: Jardín vertical en la Plaza de Pericón, Málaga).

Las funciones del punto de vista de la narración

En el taller de escritura se suele plantear mucho esta cuestión. Vamos a analizar en este post las funciones que tiene el punto de vista:

1) Presenta la información que vamos a ofrecer al lector:

No es lo mismo contar la historia desde el enfoque personal del protagonista de la misma que desde fuera, conociendo los pensamientos e intenciones de todos los personajes. La información que recibe el lector en el primer caso es subjetiva y parcial, lo cual puede ser conveniente para determinados tipos de enfoques, como por ejemplo unas memorias, donde lo interesante es cómo vivió la persona que escribe lo que le pasó; en el segundo caso la información se ofrece de modo objetivo e imparcial, algo útil cuando se quieren analizar unos hechos sin tomar partido por un personaje concreto.

2) Delimita el grado de implicación del narrador en la historia.

Un narrador que nos hable desde fuera de la historia siempre parecerá más objetivo e imparcial que un personaje que esté dentro de la misma. Introducir al narrador en la historia puede ser un recurso adecuado cuando nos ponemos en la piel de un hijo de Ghandi, pues con ello podemos conocer de primera mano las interioridades del dirigente indio; en cambio, si nuestra intención es contar su vida desde un punto de vista más objetivo, una narración aséptica nos informará de las circunstancias de la misma.

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3) Acota la intervención del narrador en la historia.

Puede interesarnos que el narrador esté presente en el texto o totalmente omitido, pareciendo que no existe. Cuanto más intervenga el narrador, más subjetivo nos parecerá su opinión; cuanto menos aparezca, más presunción de objetividad le daremos al texto.

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: Jardín vertical en la Plaza de Pericón, Málaga).

El punto de vista de la narración

Hoy nos vamos a centrar en  una herramienta creativa fundamental: el punto de vista de la narración. Cuando explicamos en una sesión del taller de escritura este concepto, solemos posicionarnos en una situación cotidiana, como podría ser la siguiente:

Imagina que tienes una vecina de vida envidiablemente disoluta. Vive de noche, pasea a su perrito por las tardes y las pocas mañanas que te la encuentras te saluda distante y feliz, envuelta aún en los vapores de alguna fiesta perfecta. Es la reina del bloque, de la que todos hablan: es ella.

Los murmullos y cotilleos en su derredor cada día se acrecientan; incluso esos rumores imprecisos te han inspirado algún texto para el taller de escritura. Ya ha habido varias noches en su piso varias veladas hasta las tantas. Silvia, la vecina de abajo, tuvo que subir a pedir silencio, sin mucho éxito por cierto. Tras este suceso, Don Dimas, el presidente de la comunidad, tomó cartas en el asunto y decidió que era momento de convocar una asamblea de la comunidad con un único orden del día: ella.

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Los testimonios se suceden. Ana, su vecina de enfrente, habituada a apostarse tras la mirilla, desgrana con precisión policial sus horarios, las visitas que recibe. Antonio, el abogado, dice que es una chica encantadora, aunque un poco alocada, lo normal a su edad. Silvia concita la solidaridad del vecindario, al exponer su audición diaria –e involuntaria– del tema “paseos interminables en el piso de arriba a las once y cuarto de la noche”. Tú escuchas, en apariencia indiferente, todo lo que dicen. No sabes qué pensar, te limitas a apuntar ideas en tu cuaderno para luego comentarlas con tus compis del taller de escritura. De improviso se presenta en la reunión alguien inesperado: ella.

Ante una concurrencia hostil, cuenta que trabaja en un bar de copas; así se paga los estudios y qué más quisiera ella que no andar con prisas para ir al trabajo, pero siempre se le echa el tiempo encima. Sí, algunas noches se pasan amigos a verla y se toman la penúltima en casa, pero ella procura no hacer mucho ruido. Y de hombres nada: su chico está trabajando en una ONG en África y ella le guarda requetebién la ausencia. Apuntas con disimulo lo que ella cuenta, es un material excelente para tus textos 🙂

Como podemos ver, en esta historia hay muchas voces, muchos puntos de vista: y es que cuando narramos algo, no sólo lo contamos, también lo hacemos desde una perspectiva. Esa perspectiva nos condiciona en la vida real y ahí no podemos escoger; pero cuando escribimos, podemos elegirla. Es lo que se viene en llamar el punto de vista del narrador, una de las armas más poderosas de la escritura y por eso, hay que conocerla bien.

Y es que el punto de vista es el lugar que elegimos para contar una historia.

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: detalle de fachada del Convento de la Aurora y Divina Providencia de las RR. MM. Dominicas, c/ Andrés Pérez, Málaga).

El método de nuestros talleres de escritura

Tras más de una década de impartir y tutorizar talleres de escritura, hemos conformado un estilo didáctico abierto y respetuoso, basado en la sinergia entre el desarrollo individual y la interacción del grupo. Con ello, se crea un ambiente propicio donde fluye la creatividad y el entendimiento, en el que todos aprendemos de todos.

Cada persona tiene su propio ritmo y forma de escribir y el objetivo de los talleres literarios de mitad doble es potenciar su perspectiva única e irrepetible de la escritura, animándola a compartir su visión con el grupo e incitándola a escribir mediante el conocimiento y la práctica de herramientas y técnicas literarias.

Muchas de las personas que han participado en los talleres que hemos impartido han publicado sus textos en la revista Mitad Doble o en la editorial Mitad Doble ediciones; aquí tienes un ejemplo de un libro publicado en nuestra editorial por uno de los alumnos del taller. Además, al final del curso académico editamos un libro con trabajos realizados por los alumnos.

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En mitad doble tienes cursos y talleres de escritura creativa para iniciarte, evolucionar o profundizar en el apasionante mundo de la creación literaria. Si te interesa participar en los talleres ponte en contacto con nosotros, escribiendo a hola@mitaddoble.com, donde te informaremos gustosamente o concertaremos una cita para vernos.

Artículo redactado por Augusto López, monitor de los talleres de Mitad Doble.

(Fotografía: frase pintada en la fachada de la tienda Scrappiel, c/Andrés Pérez, Málaga).