José Luis Rosas Guerrero

jose luis

“Su psiquiatra tenía razón, el gimnasio le hacía mucho bien,  pero quería estar sola y salió a la terraza y de asomó a la barandilla, sería tan fácil. Abrió los brazos en cruz y se dejó caer hacia el abismo. Le salieron alas y voló entre los altos edificios y las casas bajas hasta posarse sobre un tejado de pizarra negra, justo a tiempo para ver estrellarse su cuerpo sobre el suelo, en París.”

Libros publicados
Una canción para Sibelius y otros relatos

Textos
La ciudad
La pluma
La conspiración Mozart
Un cuento corriente

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