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Radio teatro: Don Juan o la redención tiene nombre de préstamo

Este verano colaboramos con Onda Azul Málaga en una serie de entregas de radio teatro y relatos radiofónicos. Aquí tenéis la primera entrega, “Don Juan o la redención tiene nombre de préstamo”, una divertida versión del Tenorio al más puro estilo malaguita.

La obra escrita por Marga Dorao y Amor de Pablo, fue leída y dramatizada por Santos Moreno (Juanqui), Laura Cerezo (Comendadora) y Amor de Pablo (narración), la grabación corrió a cargo de Celia Bermejo. En el siguiente enlace la podéis escuchar:

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Oronchitos, de Amor De Pablo

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Benito Villamarín nació una noche oscura, al menos eso le han contado. Su madre quedó encinta después de un atracón de oronchitos; fue tal la cantidad y calidad de estos que la emanapeste le duraba ya tres días y decidió ponerle fin. A la madre de Benito le habían contado que el único modo de quitar la emanapeste era buscando esposo y una vez, que el cura párroco bendijese la unión dedicarse a realizar, frenéticamente, el acto sexual hasta que ella se quedara preñaita entera.

Buscó en el pueblo el galán más viril y sinencuando, poco escrupuloso. Búsqueda inútil, como su futuro marido dicho sea de paso, ya que los citados galanes no eran frecuentes en aquellos pagos.

Su prima, Anamariquilla, le contó que en el pueblo vecino había un antro que frecuentaban tipos leotardos. –A lo mejor tienes suerte y a lo mejor no- sentenció la prima con gesto de saber lo que se decía, al tiempo que cruzaba la rebequita sobre sus pechos, estirándola mucho, pues la rebequita era muy pequeña y los pechos todo lo contrario.

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Sherlock, de Amor De Pablo

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Holmes cerró la puerta del salón e inmediatamente tuvo un mal presentimiento; pero como su cerebro era analítico y racional lo desechó enseguida, -debo estar haciéndome viejo- pensó, si empiezo a hacerle caso a los cuentos de viejas tendré que retirarme, se dijo mientras subía hacia su dormitorio.

Cuando dejó de oírse el trajín del detective en su cuarto, en el salón comenzó la actividad. La primera en hablar fue la pipa -¡Que error!- exclamó, -Sin duda nuestro amo está envejeciendo, no presta atención a los detalles. ¿Cómo ha podido dejarnos a los tres solos?… ¡y juntos!

-Tienes razón, querida- comenzó a decir el violín, pero la lupa lo interrumpió bruscamente – ¡Por favor! Que cansada estoy de sentencias manidas, de fingida cortesía y de vuestra sumisión. En las manos del jefe sois todo amor y entrega, pero en cuanto sale de la habitación vuestras lenguas viperinas se lanzan como locas a criticar.-

-Como se nota que estás envidiosa- respondió la pipa. –Absolutamente- corroboró el violín. La pipa exhaló una voluta de humo, carraspeó un poco y dijo -Es lógico, por otra parte, que te sientas en inferioridad de condiciones. Tú sólo eres un instrumento de trabajo; mientras que nosotros, además de ayudarle a concentrarse también le proporcionamos placer- El violín, mientras tanto, asentía con la cabeza del mástil procurando que no se le desafinasen las cuerdas.

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Mimetismo, de Amor De Pablo

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Esta noche tampoco puede dormir. Lleva ya dos horas dando vueltas en la cama. Abre el cajón de la mesita de noche buscando las pastillas o el tabaco, lo mismo da a estas horas de la noche, ni una cosa ni otra conseguirán que concilie el sueño. Su mano agarra una bolita de papel que no reconoce al tacto. Enciende la luz, despliega el papel y ahora sí, ahora asume que ya no podrá dormir.

Los recuerdos vuelven de golpe. ¿Cuánto hace que ella se marchó? ¿Seis meses, siete? No consigue determinar la fecha exacta. Vuelve a mirar el papelito. No lee, solo recuerda. O cree que recuerda. Cuando decidieron vivir juntos redactaron una lista de las cosas que mejor hacían cada uno; así se decidió que mientras ella se ocuparía de luchar por la ecología, la justicia y la paz mundial durante las mañanas, él, que padecía insomnio, ocuparía las noches en escribir los discursos que ella leería al día siguiente.

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