Archivo del sitio

Un año más, de Paco Vicario

Luz

Mis queridas Majestades: Un año más me siento delante de mi PC y no puedo evitar recordar aquellos años en los que acudía a mi cita anual en la noche del cinco de enero en compañía de mi hija. Previamente habíamos cogido un par de bolsas de plástico en las que pretendíamos depositar nuestro dulce botín.

Nunca pretendí adelantar el momento en el que un cinco de enero ella no me demandara nuestra salida en vuestra búsqueda. De alguna manera sigo echando de menos aquellos momentos en los que la ilusión brillaba en la cara de aquell@s niñ@s, al veros acercarse en vuestras majestuosas carretas.

La ilusión es algo primordial en el ser humano, la que nos mantiene con fuerza en nuestro peregrinar diario a todos los niveles; por eso me voy a permitir escribiros estas líneas a modo de deseo, ya que considerando que sois magos podáis hacer algo y, de esta forma, lograr algunas de mis pretensiones.

Me gustaría, en primer lugar que nadie tuviera que hurgar en los contenedores cercanos a los supermercados en busca de comida, que esta estuviera garantizada a todo aquel que formara parte de nuestra sociedad. De la misma manera que dispusiéramos de un lugar donde vivir de una forma digna.

Que nuestros jóvenes no tuvieran que emigrar y pudieran desarrollar su trabajo en nuestro querido y bonito país. Es muy duro para los padres ver marchar a nuestros hijos, en búsqueda de un empleo donde valoren de una forma diferente su preparación.

Que hubiera un gran pacto de Estado y se pudiera elaborar una Ley de Educación que se mantuviera, independientemente de quien gobierne. Para dicha elaboración tendrían que tener un papel importante los docentes, que son, en definitiva, quienes la tienen que poner en práctica.

Que se eliminara la lacra del terrorismo, que tanto daño nos está haciendo.

Que desapareciera ese ambiente crispado en todas y cada una de las actuaciones que vemos a diario: televisión, trabajo, calle, deporte…

No nos vendría nada mal aumentar muy mucho la dosis de solidaridad, de tolerancia y de buen hacer en nuestro quehacer diario.

Yo sé que tenéis un buen número de demandas en estos días, pero no tengo duda de que mis palabras no caerán en saco roto.

Un cordial saludo queridos Reyes Magos.

Reyes Magos

Anuncios

El valor de una sonrisa, de Paco Vicario

valor1

Andrés, un andaluz natural de Adra, ejercía como funcionario de Correos en una preciosa localidad, Viella. Hacía veinte años que aprobó las oposiciones al Cuerpo de Correos, habiendo tenido diferentes destinos, la mayoría de ellos en Andalucía. El horario de trabajo le permitía tener las tardes libres, en las que se dedicaba a cultivar dos de sus aficiones preferidas: la fotografía y especialmente la lectura. Era frecuente verlo en la Biblioteca Municipal todas las tardes, con un ejemplar entre sus manos y disfrutando con la lectura.

En una etapa anterior de su vida estuvo saliendo durante dos años con una mujer algo mayor que él, y entre sus planes, dado que tenía un trabajo fijo, estaba el formar una familia. Su pareja vivía en una localidad que apenas distaba cinco kilómetros de donde residía Andrés. Un día Luisa cogió el autobús para ir a verlo, con tan mala suerte que el vehículo se salió de la carretera y fue a caer a un barranco bastante profundo. Las consecuencias de aquel accidente dejó abatido a Andrés y los planes de boda y de formar una familia quedaron hecho añicos.

Lee el resto de esta entrada