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Fanzines creados por los alumnos del Taller de Motivación: Dani Otero, Emilia Martín y Wanda Olmo

El mes pasado estuvimos creando fanzines. Se les proporcionó a los alumnos material de inicio para su confección: un cuadernillo con las hojas en blanco y dos tarjetas con imágenes diferentes, pero relacionadas entre sí, en cuanto al tema que representaban.

A partir de ahí cada uno dejó volar su imaginación; religión, política y feminismo son los contenidos en los cuales han desarrollado sus trabajos. Aquí están los felices y sorprendentes resultados ¿Qué os parecen?

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Visita literaria al CAC

Hemos vuelto y nos encanta hacerlo, aprovechando cada ocasión que se nos ofrece. Esta vez, con la semana santa de por medio, nuestra aula ha sido el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.


Nuestros alumnos del Taller de escritura creativa en su modalidad de juvenil, han aprovechado para dar rienda suelta a sus enormes cualidades. Y ellos, tan inmensos literatos, han dado pie a su creatividad.


Primero una visita en grupo como en solitario, para asombrarnos con las obras que nos transportan desde la ilusión, al amor, deseo o ansiedad.


Pero todo no iba a ser fácil. Todos tenían que escribir sus textos con la misma frase inicial: Todo hoy me parece triste. Y el rumor entre las sábanas, era precisamente eso, un rumor. 

 

Una vez comenzado el texto, se han sumergido y ayudado entre ellos. Sobre todo, cuando han tenido que compartir la obra, para que fuese terminada por el compañero.

Desde aquí, gracias siempre al CAC y sus empleadas, las cuales nos han ofrecido amabilidad, apoyo y complicidad.

 

“El pez” práctica del taller juvenil de escritura creativa

Hemos pensado una situación, hemos creado un ambiente dividido por la estructura narrativa. Y después, por un sorteo y tentando a la suerte, hemos repartido unas palabras para construir un texto. El cual han escrito en pareja.

Y aquí el resultado de Mikel y Claudia, alumnos del taller de escritura creativa juvenil que impartimos en la librería Proteo.

El pez nació en una pecera, no sabía que allí pasaría el resto de su vida porque ni siquiera era consciente de que vivía en una burbuja de cristal. Su dueña era ordenada, arrugada y estricta, es más: odiaba los animales. Si mantenía aquel animal con vida era por sus caprichosos nietos. Los cuales se mudarían en dos días y quedaría sola en la casa.

Tenía ganas de que los días pasaran rápidos, deseaba tener su espacio personal sin familia. Opinaba que desde la llegada de sus nietos no había tenido tiempo de estar a su aire sin tener que dar explicaciones a nadie.

En el espejo vio como aquel pez amarillento boqueaba tras su fortaleza de cristal, desordenando la arena del fondo. Se hartó.

En la cocina cogió un vaso de los que utilizaba siempre. Se dirigió a la pecera con el objeto en la mano y el ser empezó a removerse. Sabía que su desagrado era mutuo, pero más que eso, ella sintió odio. La mascota alteraba el orden que ella había establecido en su hogar. Lo ensuciaba todo cuando salpicaba al saltar. Sumergió el vaso en el hábitat, el pez se escabulló una vez, pero a pesar de su edad la mujer conservaba buen pulso y lo cazó. Llevándose el pez a la boca, lo engulló de un solo trago y zumeando se sentó en el sillón.